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Dossier

Anita, la montonera

Fue un caso paradigmático durante la primera etapa de la dictadura: una joven montonera colocó una bomba bajo la cama del Jefe de la Policía Federal. El explosivo estalló en junio de 1976 y hoy reabre dos viejos debates: la legitimidad del oprimido de matar al tirano y la utilidad de apelar al atentado individual como recurso para una organización revolucionaria. ¿Quién era Ana María González? ¿Por qué el silencio se adueñó de esta historia?

1. Lívida, casi ausente, Anita mira el reloj por última vez. Son las 18.40. Es el momento.
Lo sabe: ni atisbo de duda puede vislumbrarse en su gesto. Nada que despierte la mínima sospecha. Deja la carpeta sobre la mesa y se acerca a María Graciela. Susurra confidente para que no escuchen las otras dos chicas. Necesita hacer ese llamado; no puede pasar otra tarde sin intentar arreglar las cosas con su novio. Por eso, explica, parece nerviosa y dispersa esa tarde. Su compañera de magisterio en la Escuela Nacional Normal 10 de Belgrano, que desde hace semanas sigue atenta el devenir del conflicto afectivo, no pone reparos. Anita sabe que el teléfono está en la habitación de los padres de María Graciela. Pero antes de meterse en el pasillo, toma un paquete de su bolso y camina hacia el baño. Espera unos segundos. Nadie sigue sus pasos. En el baño acciona el mecanismo. Se mira al espejo. Toma aire. Sale. El cuarto está a oscuras. En la penumbra, Anita avanza con una caja de colonia Crandall en las manos, fachada perfecta ante algún inoportuno contratiempo: falta poco para el día del padre, y el perfume parece un regalo de ocasión. Pero esa colonia no se parece a ninguna otra: contiene el aroma de 700 gramos de trotyl, y un dispositivo con doble mecanismo de relojería. En la penumbra, Anita contiene la respiración mientras acomoda el paquete debajo de la cama matrimonial. Vuelve sobre sus pasos y sale de la habitación. Recién entonces recupera el aliento.
Pero no, algo anda mal...


(La nota completa en la edición gráfica de Sudestada Nº 124 - Noviembre 2013)

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Autor

por Hugo Montero