La costa ciega
Carlos María Domínguez
Mondadori
2009
Hay una virtud insoslayable en cada libro de Carlos María Domínguez: todos poseen una trama apasionante que se desarrolla desde principio a fin de cada historia. Una manera de dialogar con el lector a través de extensas descripciones de lugares poco transitados, pero con códigos precisos de lo que podría conformar una literatura rioplatense.
Si en varias de sus novelas anteriores el Río de la Plata emergía como figura preponderante, en este relato acompaña de manera serena una historia que se transporta en el tiempo, que va y viene una y mil veces para describir la soledad, el engaño y el misterio que puede rodear a una familia, a un pueblo como Palmira. La costa ciega indaga en una historia que recorre las voces y costumbres de tres generaciones. Algunas marcadas a fuego por el ocultamiento y la disciplina; otras por la traición y la pérdida, pero con un nexo común que va del amor a la locura.
También este libro indaga en los recuerdos de lo que ocurrió por el Río de La Plata en los años setenta. De qué manera las heridas que provocaron las dictaduras imponen su lógica en el presente, como una historia que se niega a silenciar su verdad tras el falso manto del olvido.
Si con Tres muescas en mi carabina logró imponerse como uno de los mejores narradores de nuestro país; con La costa ciega, Domínguez vuelve al ruedo en el terreno que mejor le sienta: navegando con sus relatos que tienen dos orillas y una lógica dominada por la pasión a través de una escritura contundente.
Por Ignacio Portela