El circo de los pobres sueños, Daniel Martínez, Hemisferio Derecho Ediciones, 2008.
Daniel Martínez nació en Allen, provincia de Río Negro, en 1963 y, desde hace unos años, vive en Bahía Blanca. El circo de los pobres sueños es su último libro publicado, entre tantos otros que tiene descansando en su biblioteca. Aquí el poeta nos habla de los amigos, los hijos, las mujeres, el amor, entremezclados también con evocaciones a John Lennon, Miles Davis, Tom Waits, que van surgiendo a través del recorrido por sus páginas.
En el prólogo de la obra, Ignacio Uranga dice: “el poeta escribe con las manos y los papeles en y del mundo real...”. Y esto es cierto. Porque Daniel Martínez, el poeta, escribe con el alma aquello que no resulta sencillo, y a la hora de utilizar las manos para ordenar palabra tras palabra, no se pierde en el limbo de los autoproclamados poetas de la nueva generación. Martínez pertenece a una especie en extinción, ya que no es parte de aquellos que se regocijan “escribiendo difícil” para esconder sus propios fracasos; los mismos fracasos de no saber cómo emocionar a alguien con la palabra simple y que además les encanta pertenecer a la secta de los amigos que promocionan aquello que llaman “de culto”.
El poeta escribe con el lenguaje del mundo cotidiano, donde está la verdadera poesía, donde nos dice: “El único mundo posible/ este donde cantamos desafinando”. Y nos invita y advierte: “Ahora sí ya estás listo/ esta es la última función del más pobre de los circos: el circo de nada y de nadie/ donde la única entrada es un sueño no perecedero/cuidalo porque el día que desaparezca vamos a ser pobres de verdad/ y abrigate que afuera está la calle y hace frío”.
Pocos son los poetas que logran conmover con la belleza de la palabra escrita. Y Martínez lo logra, porque “Gianuzzi diría/ poesía es lo que está viendo/ yo agregaría poesía es lo que está viviendo”.
Walter Marini