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Ana Prada

"No tengo ningún prejuicio a la hora de componer"

Luego de las repercusiones de Soy sola, su primer disco, la cantautora uruguaya Ana Prada recorre deseos, luces interiores y ardores presentes en Soy pecadora, editado recientemente. Con sonidos más urbanos que el anterior, y ciertos rasgos folklóricos que ya son parte de su identidad, la artista no pierde inocencia para ajustar cuentas con el pasado y lo prohibido. Y, sin temerle a la tradición, demuestra por qué es una voz referencial en el presente de la música popular de las dos orillas.

Bajan las luces y Ana Prada le cuelga su guitarra a Queyi, la española, para que entonen su "Adiós": esa canción que dice, y susurrará Queyi, "tuve que arrastrarme como verso de canción, entre las cositas que dejaste", en esa sintonía íntima, de vaudeville, que asume una voz junto a la otra, recorriendo la melodía hasta que ya no duela. "Tuve que esconderte las heridas pa' poder decirte adiós", se desprende Queyi en frases de ambas, y es la uruguaya la que cantará sola, sin tocarse ahora los rulos dorados hasta cerrar el recuerdo: la letra más desgarrada de Soy pecadora, su segundo disco. Con 15 melodías en piel, de amores de raíz, del adiós y la identidad, de nuevo Ana Prada cruza géneros, campo y urbanidad, reunidos -sin culpas- en el brillo de su voz.
Y se oye decir: "Soy pecadora", es declaración y es deseo; es nombrarse y buscar lo propio sin quietud: en cada canción sola, en aquellas con la cantautora Queyi (como "Adiós"); con ella y la uruguaya Elvira Rovira; con Matías Cella (el productor artístico, argentino). En su relectura de lo folklórico, con aires pop y tenues bases electrónicas sin muchos antecedentes en Montevideo o aquí, el disco -editado por Los Años Luz- ilustra un tiempo personal de riesgos y decisiones, los recuerdos que vuelven bien cuando se logra cierta distancia. "Ponerle Soy pecadora fue como decir 'bueno, ya está'. Me sentí con más libertad, más firme en este camino. Con otra edad, y con un montón de cosas vividas entre este disco y Soy sola, el anterior. Llega un momento en que decís 'bueno, ta, me sale esta canción y la dejo así'. No me pongo tanto a pensar qué va a pensar Fulano o Sultano".
Fue lo que surgió en aquel momento, dice, aunque hay canciones que nacieron antes que la que da nombre al disco: "'Hojas de tilo', 'Juveniles bríos', 'Violeta'. Quedaron y, a partir de 'Soy pecadora', sí se empezó a diagramar un concepto diferente: esa canción que dice 'elijo esto y no me importa'". De ahí derivó en una de las melodías más expuestas: "'Como hace el tero', con una cantidad de versos que entré a tirar un día y después entre Queyi y Elvira Rovira la armaron". Y que en tiempo de milonga -con fondo electrónico- dice por ahí: "Ahora que está de moda, voy a ponerme a payar/ Hay que hacer como hace el tero, que el nido sabe cuidar./ Poner el huevo en un lado y a otro lado irse a cantar"...
(La nota íntegra en la edición N° 88 gráfica de Sudestada)

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Autor

Patricio Féminis