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Nota de tapa

Raymundo Gleyzer. Un cine cargado de futuro

El cine político argentino está marcado por la obra de Raymundo Gleyzer. Sus largometrajes disruptivos, sus cortos vinculados a la militancia revolucionaria, su trabajo de hormiga a partir del grupo Cine de la Base en los años setenta, lo transforman hoy en referencia ineludible. El libro Compañero Raymundo, de próxima publicación a través de editorial Sudestada, es un extraordinario trabajo de evocación personal y de análisis político de quien fuera su compañera de toda la vida, Juana Sapire. A través de recuerdos íntimos, de semblanzas aventureras y de detalles operativos en cada una de sus películas, Juana y Cynthia Sabat reconstruyen una vida apasionada y también una época convulsionada. Lo que siguen son fragmentos de una biografía y, particularmente, el detrás de escena de Los traidores, la película que desnudó el comportamiento mafioso de la burocracia sindical y por la que Raymundo y sus compañeros de rodaje, se jugaban la vida.

El 19 de febrero de 1973, Diego había cumplido su primer año de vida. Fuimos a Villa Gesell a visitar a la tía Greta y su familia, ya que Raymundo estaba de viaje. Compartíamos los días de playa con Greta y Benjamín y sus hijos, Irene y Aníbal. A Diego le encantaba la chocolatada Cindor, así que la dueña del hotel siempre lo esperaba con una en el comedor. Disfrutaba muchísimo de la playa y de los juegos con sus primos. Era un niño muy feliz.
En esa época comenzó la preproducción de Los traidores. Lo recuerdo como un momento de mucha tensión, con Raymundo en casa pero sumergido en el guión y supervisando la producción durante todo el día. A la noche nos íbamos a dormir; Raymundo se acostaba y yo notaba que seguía pensando, que seguía trabajando. Tenía el sueño alterado. Eso duró varios meses. Era una producción muy independiente, con todo lo que ello implica, pero no por eso una producción simple. Ray soñaba una película con 110 personajes, con muchísimas locaciones, como por ejemplo... ¡el hipódromo de Palermo y el cementerio de la Chacarita!
Para él, esta película era un gran desafío por varias razones. Primero, porque estaba abordando un tema ríspido como era la burocracia sindical. Meterse con los sindicalistas corruptos era, en esos tiempos, poner el dedo en la llaga. Por otro lado, Raymundo y Álvaro habían investigado y leían con mucha atención los diarios, porque querían que Los traidores fuera una ficción con una rigurosa base documental, además de contar con una narración atractiva y bien estructurada.
Todo esto no le hacía bien a nuestra vida familiar y a nuestro matrimonio. Llegó un punto en que la convivencia se hizo dura. Todas nuestras conversaciones giraban en torno al mismo tema. Mañana, tarde y noche. Me involucré en la producción hasta cierto punto, porque primero estaba mi tarea como madre. Habíamos contratado a una chica para que cuidara a Diego, pero hay veces que una madre es una madre y nadie puede reemplazarla. Por eso no pude hacerme cargo del sonido de Los traidores, ya que no se puede asumir esa responsabilidad teniendo un bebé para cuidar. Nerio Barberis estaba ocupado en otro proyecto. Se convocó a un compañero uruguayo como sonidista, Luis Rocandio, que se quedó a dormir en nuestra casa durante el rodaje. También estuvo viviendo en casa Paul, el hijo de Bill Susman, que viajó desde los Estados Unidos por unas semanas. Bill envió la cámara Arriflex BL con la que se filmó la película.
Para escribir el guión, Raymundo y Álvaro necesitaban datos concretos sobre la corrupción sindical, un tema que se hacía imposible documentar. Una vez lograron acercarse a Lorenzo Miguel, líder sindical peronista muy poderoso, de la UOM (Unión Obrera Metalúrgica). Ellos le dijeron que querían hacerle una entrevista y él, por una cuestión de vanidad, les contó off the record muchas anécdotas y hasta pronunció frases que más tarde utilizaron textuales en el guión.
Recuerdo que Álvaro fumaba un cigarrillo tras otro. Ray y él se encerraban a trabajar en el dormitorio de Diego pero allí, por supuesto, no se podía fumar. "En mi casa no se fuma", decía Raymundo, por lo tanto Álvaro salía al balcón a fumar a cada rato. Yo preparaba el almuerzo, les avisaba que estaba listo y se sentaban a la mesa después de muchas vueltas. Cuando por fin lo hacían, comían mientras discutían acaloradamente cuestiones del guión.
El casting, que duró varios días, fue realizado en el teatro IFT. Pasaban decenas de actrices y actores por día, y Raymundo y yo éramos los encargados de conversar con ellos y de apuntar en una libreta sus datos básicos acompañados de una descripción de los aspectos físicos más remarcables, como por ejemplo "alta, rubia, ojos grandes", o "morocho, petiso, fortachón, gran bigote". Raymundo también anotaba, y recuerdo que había escrito de una actriz "polentosa". En ese casting fueron elegidos muchos actores ligados al IFT, o a teatros independientes como el Teatro del Centro, que solían trabajar en films políticos, entre ellos Hugo Álvarez, Pachi Armas, Mara Lazio, Sara Bonet, Luis Cordara, Luis Politti, Raúl Freire, Claudio Lucero, Norma Sorriente y Guillermo Sosa, entre muchos otros.
Víctor Proncet era amigo de Raymundo, y fue elegido como protagonista. El guión se basaba en un cuento suyo llamado "La víctima", cuya historia era la de un sindicalista que se autosecuestraba para pasar un fin de semana con su amante. Raymundo y Álvaro lo desarrollaron acentuando más la línea política que la amorosa, con la aprobación total de Víctor. Una vez elegidos los actores, comenzamos a organizar en casa lecturas del guión y algunos ensayos.
A los actores y técnicos no se les dio el guión completo, pero se les explicó claramente de qué trataba el film. Para Raymundo era importante contar con un equipo de compañeros, o sea, de personas que creyeran en el proyecto y en su línea ideológica. Él decía que a un compañero que no sabía el oficio se le podía explicar cómo hacer su tarea, pero que a un gran técnico que no es compañero no se lo puede convencer ideológicamente. "No es la historia de Vandor, el personaje principal es una síntesis. Hay un poco de cada uno en él, pero en última instancia Vandor es el prototipo de Barrera", les comentó Ray a algunos actores...


(La nota completa en la edición gráfica de Sudestada... ¿Por qué publicamos apenas un fragmento de cada artículo? Porque la subsistencia de Sudestada depende en un 100 por ciento de la venta y de la confianza con sus lectores, no recibimos subsidios ni pauta alguna, de modo quela venta directa garantiza que nuestra publicación siga en las calles. Gracias por comprender)

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