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Liliana Felipe: "El mundo está controlado por la industria alimentaria"

La compositora, cantante y pianista cordobesa expande su universo de creaciones feministas y por los derechos de las minorías sexuales frente al patriarcado, la Iglesia, el Estado y las corporaciones en México, donde vive hace cuatro décadas. Hace algunos años, acentuó sus ideas en acción con una nueva fe militante y artística: el veganismo y la defensa de los animales no humanos ante “la especie más violenta de todas, los seres humanos”.

"No tengas miedo, dijo la rata, es el azúcar lo que te mata. Que no te asusten los alacranes, traen más veneno los comerciales. Los animales son los guardianes, son los que cuidan nuestro planeta. No soy cobarde, no los maltrato. ¡Yo soy valiente y los defiendo!", cantó Liliana Felipe denunciando miedos de esta especie en su último disco, el EP La mujer que mató a los peces (2013). Cuatro años después, ahonda esas ideas en acción a la par de sus canciones de ardores y dolores –conjurados con la risa– para despertar conciencias. Y ahora para poder discutir el "especismo": la discriminación por especie. El sentimiento de superioridad de los humanos frente a los animales.
Así, la cantante, compositora y pianista cordobesa afincada en México hace 41 años expande su universo mordaz de creaciones feministas y anticlericales en una nueva ética militante: el veganismo y el animalismo: la defensa de los derechos de los animales no humanos. "Los animales tienen sentimientos. No sólo dolor, sino angustia y afecto. No nacieron para ser engordados y maltratados en feedlots. Por eso dejar de comer carne es un acto de conciencia que libera al ser humano", confía Liliana Felipe.
En cada uno de sus discos y conciertos, ella abraza hace décadas las melodías cuestionadoras como arma de transformación social, incluso frente a su propio dolor. En 1978, la dictadura militar en Córdoba desapareció a su hermana Ester y a su cuñado Luis Mónaco, ambos militantes. Radicada en México, Felipe se abocó a construir un enorme cuerpo de canciones –en múltiples ritmos– para denunciar la opresión de las mujeres, los homosexuales y los pueblos originarios, y la violencia institucional y eclesiástica junto a las grandes corporaciones, a tono con los Estados Unidos y los grandes grupos narcos que siguen regando de sangre a México.
Sería inagotable contar los caminos creativos de Felipe junto a su esposa, la actriz y letrista mexicana Jesusa Rodríguez. Desde la Ciudad de México a Coyoacán, montaron espectáculos performáticos –en sintonía con sus melodías– para desperezar silencios y negaciones cotidianas. Hace seis años palpitaron nuevas visiones al radicarse en un campo de Guanajuato, donde tomaron otra dimensión de los animales y dieron otro fundamento a sus críticas "a la especie más violenta de todas, los seres humanos. Quien es violento con los animales no se va a detener. Después podrán seguir niños, mujeres, ancianos. Pero ahí comienza", desafía Felipe.
En eso toma con suavidad su celular y muestra el retrato de un burro detrás de una tranquera en Coyoacán. "Se llama Sancho. Con Jesusa lo compramos cuando tenía tres meses y nos arrepentimos, porque finalmente lo separamos de su familia. Pero a lo mejor hubiera acabado desecho o despedazado, trabajando. Ahora tiene dos años y me he dado cuenta de que es inteligentísimo. Hace un tiempo leí algo que me emocionó mucho. Que el burro es uno de los animales más memoriosos: pueden recordar cuarenta años. Yo nunca había tenido un burro. Nomás leí Platero y yo, de Juan Ramón Jiménez, cuando era chica, en Córdoba. Entonces, decirle 'burro' o 'cochino' a alguien es injusto y cruel. Tampoco el cerdo se merecería eso jamás. El cerdo es muchísima mejor persona que cualquiera de nosotros".
¿Será normal –se pregunta ella– que vacas, chanchos o pollos sean criados en condiciones arduas? Futuro destino: los estómagos de niños y adultos. "Con la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México, de Miguel Ángel Mancera (un gobierno, entre comillas, progresista), propusimos este año una serie de actividades de amor animal. Empezamos porque vimos una serie de miles y miles de fotografías de la colección del maestro Francisco Toledo, en Oaxaca, que muestran la relación de eterno amor que tenemos muchas personas con los animales".
Y abre una imagen en su voz. "Son fotos impresionantes. Te puedo describir una del gran Sebastião Salgado que es una tumba de un dueño y el perro tirado encima en un cementerio. Otra foto de Maya Goded, mexicana, que es un niñito de tres o cuatro años en Juchitan, Oaxaca, durmiendo con tres cerditos entre las piernas. Otra imagen de un fotógrafo de La Jornada, de cuando fue alguno de los Papas a Cuba, y se ve a un muchacho que va en una bicicleta con un perro trepado de él. Son muy movilizadoras".
Por eso planearon conciertos multitudinarios, exposiciones, "y que los restaurantes vegetarianos y veganos se sumen", proyecta Felipe. "Queremos hacer una reunión de humoristas, pensadores e intelectuales para empezar a analizar el por qué de los insultos con características animales. Cuando, si algo tenemos de bueno los humanos, es lo que ellos nos han enseñado. Vamos a empezar a desbaratar esta historia. Tendría que quedar claro que no hay nada peor que un humano aburrido haciendo crueldades. Un hombre aburrido es algo de terror"...


Fotos de Julieta Gómez Bidonde


(La nota completa en la edición gráfica de Sudestada... ¿Por qué publicamos apenas un fragmento de cada artículo? Porque la subsistencia de Sudestada depende en un 100 por ciento de la venta y de la confianza con sus lectores, no recibimos subsidios ni pauta alguna, de modo quela venta directa garantiza que nuestra publicación siga en las calles. Gracias por comprender)


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Autor

Patricio Féminis