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Editorial

Sin espacio para el silencio

"No podemos tener una revolución que no involucre y libere a las mujeres", afirmaba John Lennon en 1972, protagonista de nuestra nota de tapa, en esta edición de Sudestada. Varias décadas después de la sentencia del músico, la irrupción de debates postergados alrededor de la problemática de género, comienza a ganar un saludable protagonismo en la escena política local.

"No podemos tener una revolución que no involucre y libere a las mujeres", afirmaba John Lennon en 1972, protagonista de nuestra nota de tapa, en esta edición de Sudestada. Varias décadas después de la sentencia del músico, la irrupción de debates postergados alrededor de la problemática de género, comienza a ganar un saludable protagonismo en la escena política local. Se trata de una resonancia que excede el impacto generado por el multitudinario Encuentro Nacional de Mujeres de cada año (esta vez, con Rosario como sede) o la inclaudicable lucha por un Aborto Legal, Seguro y Gratuito en los hospitales públicos, en busca de evitar las prácticas clandestinas, primera causa de mortalidad materna en Argentina. En estos días, la cuestión de género cobra importancia sustancial a partir de la problemática de la violencia doméstica y el femicidio como relieves de un sistema enfermo y violento (conflicto sintetizado en las masivas movilizaciones alrededor de la poderosa consigna #Niunamenos), pero sumando también una pelea cada vez menos silenciosa contra la estigmatización de la Justicia hacia las jóvenes de los sectores más postergados y la cosificación permanente que se viraliza desde los medios masivos de comunicación.

Lo singular en este presente es que muchas denuncias y discusiones se han generado en organizaciones de izquierda, en espacios colectivos políticos y sociales o en amplios núcleos de discusión donde el doble discurso y la hipocresía ocupan un lugar muchas veces subestimado por el activismo en general. Todos estos nuevos frentes de debate –sin excepción– fueron abiertos por el esfuerzo y la valentía de compañeras que, lejos de resignarse a aceptar lo establecido por décadas de prejuicios y roles impuestos culturalmente, rompen los parámetros (a veces no tan visibles) del machismo para oponerse a una dinámica que avanza francamente en contra de cualquier pretensión liberadora o revolucionaria. De modo que, pese a defender conceptos y proyectos vinculados al cambio social y político, pese a la pretensión de confrontar y derrotar los vicios incentivados por un sistema patriarcal y opresor como el capitalismo, queda claro que no existen zonas inmunes a la aparición de expresiones machistas o al peligro de maniobras de abuso de poder sexistas, cuestiones que se hace necesario combatir a diario, en la base y en la dirección de cualquier estructura militante.

Será trabajo urgente de los compañeros comprender, de una vez por todas, que la pelea política siempre será incompleta si no integra la lucha por las reivindicaciones de las mujeres, y que no hay proyecto de revolución posible si las conductas cotidianas no rompen desde hoy con los estigmas de un sistema que transforma la opresión de la mujer en un factor cotidiano, en casa o en el espacio de trabajo político. Será fruto de la convicción de las compañeras la persistencia en señalar y modificar prácticas erradas, en no elegir nunca la convivencia con el silencio como alternativa ante la injusticia o el abuso. Será responsabilidad de todos y de todas asumir que el cambio, si es profundo y transformador, debe apuntar a la raíz de un sistema patriarcal que apuesta a la opresión del más débil como herramienta de dominación y que pretende, desde instituciones retrógradas –como la Iglesia y su actual jefatura, tan influyente por estos pagos– insistir con una fórmula que, siglos atrás, enviaba a las mujeres herejes a la hoguera y que hoy pretende seguir condenándolas al silencio y la injusticia.


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PACHAMAMA


Durante cinco siglos, la voz de nuestros pueblos originarios fue sepultada debajo del dominio unánime del conquistador europeo. De ese modo, de chicos nomás y en edad escolar, apenas pudimos conocer la historia de la conquista de América a partir del relato español. Por esa razón es que, desde nuestro sello editorial, nos lanzamos hoy al desafío de intentar narrar nuestro pasado, buscar la raíz de nuestra identidad, a partir de las voces de los habitantes nativos de Nuestra América. Pensado como un relato para l@s más chic@s, el objetivo inicial es invitar a todos los lectores a sumergirse en esta búsqueda, llena de episodios de resistencia, de epopeyas rebeldes y de avances y retrocesos silenciados por la cruz y la espada del conquistador. La colección Pachamama, que inauguramos con la salida de Descubri... MIENTO de América como primer fascículo, es una invitación a la aventura del conocimiento, a escuchar y aprender de aquellos que, mucho tiempo atrás, también forjaron nuestra identidad y determinaron nuestro destino como pueblo americano.

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Sudestada

El colectivo de Revista Sudestada esta integrado por Ignacio Portela, Hugo Montero, Walter Marini, Leandro Albani, Martín Latorraca, Pablo Fernández y Repo Bandini.