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En la calle

El cartero de las malas noticias

El inicio de la gestión macrista en el gobierno provocó una cantidad de despidos que ronda los 180 mil trabajadores. Pero detrás de la política neoliberal de ajuste y exclusión, se oculta otra historia: la de los encargados de transmitir esa mala noticia a los laburantes. Esta crónica se ocupa de los anónimos carteros y de su triste rol en plena crisis: tocar el timbre con el temido telegrama en la mano.

Mira el sobre, acomoda el bolso en su hombro izquierdo y duda. Recuerda que en esa casa vive una señora. El telegrama, cerrado y con código urgente, está dirigido a un hombre. Podría ser su esposo o su hijo. Toca el timbre y sabe –porque así lo establece el reglamento– que tiene tres minutos para esperar una respuesta. Si nadie atiende, deberá seguir con el reparto hacia otro domicilio. En ese caso, guardará el telegrama en su bolso rectangular de quince kilogramos, y volverá a intentarlo al día siguiente.

Desea que nadie conteste, quizás así logre demorar, aunque sea por un día, la noticia. Pero del otro lado del portero una voz de mujer le pregunta quién es.

–Del correo. Traigo un telegrama para Juan Ortiz.

–No se encuentra, deme un momentito, ya salgo.

Hay dos cosas que le anticipan un mal día: empezar entregando un telegrama y que lo reciba un familiar.

–¿Por qué tema es?

–Un telegrama, necesito firma y número de documento.

La señora firma la planilla y lo recibe. Sin moverse de la puerta, abre el sobre y lee unos segundos.

–Echaron a mi hijo.

No es culpa lo que Jorge siente, lo que lo desespera es no poder hacer nada: ser testigo y mensajero de noticias amargas. Hace 18 años que este hombre robusto y de rulos desordenados trabaja como cartero de Correo Argentino. Y hace seis que pasa sus días repartiendo sobres en el barrio porteño de Caballito.

–Lo lamento mucho –dice y sigue su marcha, un poco encorvado, a causa de ese bolso lleno de sobres que tienen que llegar a destino.

Todos los días reparte entre 800 y 1.000 piezas. De esas, un promedio de cien se trata de correspondencia legal que requiere firma para ser entregada. Son las cartas documento y los telegramas. Algunos llevan en su solapa un código que les otorga carácter urgente. Deben ser repartidos antes de las 10 de la mañana. Según cuenta, este año la cantidad de urgentes aumentó notablemente obligándolo a hacer malabares para lograr que todos lleguen a horario. Están cerrados y no hay manera de leer el contenido, pero ni Jorge ni ninguno de los empleados del correo, necesitan el don de la clarividencia para intuir de qué se trata.


***


Bajo la consigna de modernizar el Estado, en sus primeros meses de mandato el gobierno de Mauricio Macri realizó un súbito recorte de personal en las dependencias estatales, que fue profundizado por despidos en el sector privado.

La emergencia estadística declarada por la nueva administración a veinte días de asumir, dejó sin cifras oficiales la situación del mercado laboral del primer trimestre de este año y el último del año anterior. Durante este período, las únicas mediciones gubernamentales que dieron cuenta de la pérdida de puestos de trabajo surgieron de datos tomados del Sistema Integrado Previsional Argentino. En este caso, se informaron más de 100 mil despidos sólo en el sector privado, ya que esta medición no incluye el sector público y ni el empleo en negro.

Para un panorama más amplio hay que remitirse a estimaciones de consultoras privadas. Según el Centro de Economía Política Argentina, entre el jueves 10 de diciembre de 2015 y el jueves 30 de junio de 2016, más de 179 mil personas se quedaron sin trabajo. Si las parásemos una al lado de la otra tomadas de las manos, la fila iría desde el Ministerio de Trabajo, en la avenida Alem al 600 de la capital porteña, hasta la ciudad bonaerense de Chascomús, ubicada a 126 kilómetros de distancia. Incluso alcanzaría para que el último puñado de despedidos hiciera una ronda alrededor de la famosa laguna de treinta kilómetros de diámetro.

En los pasillos del correo el apellido Macri tiene una connotación especial. En septiembre de 1997, durante el proceso de privatización de empresas estatales, el entonces presidente Carlos Menem, le dio la concesión del correo oficial por 30 años al Grupo Socma –sigla de Sociedad Macri–, dirigido por Franco, padre de Mauricio...


(La nota completa en la edición gráfica de Sudestada)

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Autor

Mariana Sarramea