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Papeles amarillos

Los Santucho. Una bandera y un amor

Un viaje a Santiago del Estero es la ocasión para conocer bien de cerca la historia de la familia Santucho. Más allá de los padecimientos generados por el accionar criminal de la dictadura militar, los Santucho son reconocidos por el prestigio de dos de sus referentes: Francisco René, uno de los principales intelectuales de la región, y Mario Roberto, jefe de la guerrilla del PRT-ERP. En este relato podemos vislumbrar los entresijos de una historia familiar que permite sintetizar un período clave de nuestro pasado.

Esta nota concluye una historia que había comenzado diez años atrás, cuando me invitaron a Santiago del Estero a presentar el libro Los indios invisibles del Malón de la Paz. En aquella oportunidad, el funcionario de Cultura que me buscó en el aeropuerto me previno: "A la noche habrá problemas". Me explicó que gente del juarismo vendría para contradecir mi investigación, que demuestra con documentación incontrastable cómo el contingente kolla que reclamaba por sus tierras usurpadas, tras ser recibido por el presidente Juan Perón en 1946 terminó secuestrado y desterrado en la frontera con Bolivia. Los juaristas, que habían gobernado la provincia durante décadas, vendrían a boicotear la conferencia aduciendo "que el general no hizo eso". Así de simple. Esa noche de octubre, el bar Los Cabezones donde se realizó el Café Cultura estaba repleto, y los nostálgicos de Carlos Juárez ocupaban un buen sector de la platea. Por fortuna, también se hicieron presentes militantes del Movimiento Evita y del Movimiento Campesino de Santiago del Estero (MOCASE), que los enfrentaron. Les puedo asegurar que la conferencia estuvo movidita…


Al finalizar la charla, se acercó una mujer. Después de intercambiar impresiones sobre lo que había ocurrido, me comentó que Gilda Roldán me invitaba al día siguiente a tomar un café. Esa mañana caminé hasta la esquina de Salta y La Plata, donde se encontraba en aquel entonces la librería Dimensión que Francisco René Santucho había fundado en 1957. El encuentro fue más que cordial. Hablamos de un montón de cosas, pero todas, incluso, cuando caíamos en bueyes perdidos, tenían que ver con miradas sobre la Patria. Inevitable fue llegar al padecimiento de su familia, que tiene once víctimas del terrorismo de Estado, entre muertos y desaparecidos, tal como consta en el libro Nosotros los Santucho escrito por Blanca Rina, hermana menor de Mario Roberto y Francisco. Vale aclarar que seis de los fallecidos son mujeres. Como la de Héctor Germán Oesterheld, esta familia fue una de las más diezmadas por el espanto.


Una familia muy particular


Gilda, la viuda de Francisco, me impresionó de inmediato. Pese a tener el dolor talado en el alma, posee una entereza y una fuerza vital notable con la que supo criar a sus dos hijos en una época muy complicada para llevar tal apellido y, por otra parte, mantener el espíritu de la librería, un singular espacio cultural que es referente de los derechos humanos y que en la actualidad continúa realizando presentaciones de textos, recitales poéticos y musicales. Además, posee una lucidez y una ironía punzantes. Para muestra vaya un botón; la última vez me dijo al pasar: "cómo le han hecho creer a la gente que un General puede ser el primer trabajador…". En los distintos encuentros que tuvimos cada vez que regreso a Santiago, fui hilvanando mayores datos sobre episodios que tal vez permanecen al margen de los textos que desmenuzan el periodo...


(La nota completa en la edición gráfica de Sudestada)

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Autor

Marcelo Valko